¿Quién lo hubiera imaginado? Hace poco más de veinte años, los jóvenes se
informaban y tomaban iniciativa de lo que acontecía en nuestro país, por medio de
los periódicos, radioemisoras o programas informativos de la televisión. Hoy,
una era diferente, un aliado persistente, logró cambiar ese chip y dejar atrás esa
rutina de los años de antaño.
En nuestra actualidad, las nuevas generaciones encontraron un aliado conciso
y fundamental, la tecnología. Esa herramienta que les ha permitido sumergirse
en diferentes tipos de plataformas de comunicación, está cumpliendo –de acuerdo a la usanza de cada
usuario- un rol importante en su formación, pensamiento y accionar. Los jóvenes
se han involucrado en un mundo en el cual pueden ser creadores y también, por qué
no decirlo, destructores de sistema.
Hoy, uno es libre y participe de un cambio que busca el desarrollo de
nuestra sociedad, involucrarse en las problemáticas que acontecen en nuestro país,
en comprender y cuestionar las políticas que nos representan, y sobre todo, el
de actuar frente en un ambiente con clima de corrupción.
El ciudadano 2.0, tiene las herramientas necesarias para un cambio de
desarrollo. Es cuestión de plantear buenas ideas, estructurarlas de manera idónea
las estrategias y empezar el porvenir de
una nueva y mejor sociedad, es decir, algo más que un simple click.

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