"El deber de un ciudadano es no creer en ninguna
profecía del futuro, sino actuar para realizar el mejor futuro posible".
Richard Stallman
Si bien el término “ciudadano” tiene su origen en el
concepto de ciudad o "polis" griega, ya que
originalmente ésta era la unidad política más importante, hoy en día, en el
tiempo la unidad política pasó a ser el Estado. Una evolución en
la que la historia muestra lo bueno, malo y feo.
Hablar
del ciudadano, es hablar sobre la unidad básica del cambio, cambio que en
conjunto forman una ciudadanía. Si bien la masa de personalidades y ambiciones
han generado una disconformidad de acciones y riquezas, el representante
principal de este conjunto –El Estado- en vez de brindar solución, ha dibujado
un antifaz con la gente que vive su realidad llamada pobreza.
En
América Latina, caracterizada por vivir aún una corruptela en época de democracia
y república (por no decir también dictadura), se han presentado vicisitudes en
contra de los sectores más pobres. Madres y niños que son víctimas del abuso de
manos violentas, acosos y violaciones son ejemplos de los miles de casos que faltarían
comas para continuar.
Tal
vez por ese motivo, desde hace dos décadas se han presentado organizaciones que
buscan lidiar parte de la problemática que no es ajena de los países de Latinoamérica.
Instituciones que buscan que el ciudadano de bajos recursos, recuperé y se le
respete sus derechos humanos, derechos que todo ser humano es acreedor.
Como espectador y personaje que busca
comprender el rol del ciudadano y del peruano en su conjunto, se espera que el clima de incertidumbre y desazón,
logre aliviarse. Si bien el Estado y la democracia durante la historia han ido a
la par, también a la par estuvo rondando el abandono y la miseria de muchos,
mientras que pocos disfrutaban de las posibilidades de diversión. Ahí entra a
tallar el papel del comunicador, no como una mera salvación de los más
necesitados, sino como un nexo de advertencia al Estado para evitar un peor desenlace.
Recordemos que el hombre es un animal de acciones por despertar. Es decir, es
capaz de generar una revuelta por lograr que se le reconozca atribuciones
olvidadas, un nombre, un derecho, un símbolo de respeto.
Para concluir, el ciudadano es un concepto de variable significado por
cuanto ya sea como sustantivo, ya sea como adjetivo, el referente no ha sido histórico-socialmente el mismo. Si
bien en muchos casos el hombre lucha porque se le reconozca sus DD.HH, al
conseguirlos, debería sentenciar dicha victoria parcial con la legitimación de estos, así ya no solo hablaríamos de DD.HH, sino de algo ya normalizado por
la ley, los derechos fundamentales. Queda en las acciones del hombre, y queda
en la labor del comunicador conseguir ese espíritu de dualidad por el destierro
de aquella palabra que hunde a muchos, la pobreza.
"La democracia no es una meta que se pueda alcanzar
para dedicarse después a otros objetivos; es una condición que sólo se puede
mantener si todo ciudadano la defiende".
Rigoberta Menchú
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