sábado, 10 de mayo de 2014

EL CIUDADANO DE NUESTRA ACTUALIDAD (EL CIUDADANO 2.0)



¿Quién lo hubiera imaginado? Hace poco más de veinte años, los jóvenes se informaban y tomaban iniciativa de lo que acontecía en nuestro país, por medio de los periódicos, radioemisoras o programas informativos de la televisión. Hoy, una era diferente, un aliado persistente, logró cambiar ese chip y dejar atrás esa rutina de los años de antaño.

En nuestra actualidad, las nuevas generaciones encontraron un aliado conciso y fundamental, la tecnología. Esa herramienta que les ha permitido sumergirse en diferentes tipos de plataformas de comunicación, está  cumpliendo –de acuerdo a la usanza de cada usuario- un rol importante en su formación, pensamiento y accionar. Los jóvenes se han involucrado en un mundo en el cual pueden ser creadores y también, por qué no decirlo, destructores de sistema.

Hoy, uno es libre y participe de un cambio que busca el desarrollo de nuestra sociedad, involucrarse en las problemáticas que acontecen en nuestro país, en comprender y cuestionar las políticas que nos representan, y sobre todo, el de actuar frente en un ambiente con clima de corrupción.


El ciudadano 2.0, tiene las herramientas necesarias para un cambio de desarrollo. Es cuestión de plantear buenas ideas, estructurarlas de manera idónea las estrategias y empezar el porvenir  de una nueva y mejor sociedad, es decir, algo más que un simple click. 


martes, 8 de abril de 2014

Ciudadano y algo más

"El deber de un ciudadano es no creer en ninguna profecía del futuro, sino actuar para realizar el mejor futuro posible".
                                                                                        Richard Stallman                
                  

Si bien el término “ciudadano”  tiene su origen en el concepto de ciudad o "polis" griega, ya que originalmente ésta era la unidad política más importante, hoy en día, en el tiempo la unidad política pasó a ser el Estado. Una evolución en la que la historia muestra lo bueno, malo y feo.
Hablar del ciudadano, es hablar sobre la unidad básica del cambio, cambio que en conjunto forman una ciudadanía. Si bien la masa de personalidades y ambiciones han generado una disconformidad de acciones y riquezas, el representante principal de este conjunto –El Estado- en vez de brindar solución, ha dibujado un antifaz con la gente que vive su realidad llamada pobreza.
En América Latina, caracterizada por vivir aún una corruptela en época de democracia y república (por no decir también dictadura), se han presentado vicisitudes en contra de los sectores más pobres. Madres y niños que son víctimas del abuso de manos violentas, acosos y violaciones son ejemplos de los miles de casos que faltarían comas para continuar.
Tal vez por ese motivo, desde hace dos décadas se han presentado organizaciones que buscan lidiar parte de la problemática que no es ajena de los países de Latinoamérica. Instituciones que buscan que el ciudadano de bajos recursos, recuperé y se le respete sus derechos humanos, derechos que todo ser humano es acreedor.
 Como espectador y personaje que busca comprender el rol del ciudadano y del peruano en su conjunto, se  espera que el clima de incertidumbre y desazón, logre aliviarse. Si bien el Estado y la democracia durante la historia han ido a la par, también a la par estuvo rondando el abandono y la miseria de muchos, mientras que pocos disfrutaban de las posibilidades de diversión. Ahí entra a tallar el papel del comunicador, no como una mera salvación de los más necesitados, sino como un nexo de advertencia al Estado para evitar un peor desenlace. Recordemos que el hombre es un animal de acciones por despertar. Es decir, es capaz de generar una revuelta por lograr que se le reconozca atribuciones olvidadas, un nombre, un derecho, un símbolo de respeto.
 Para concluir, el ciudadano es un concepto de variable significado por cuanto ya sea como sustantivo, ya sea como adjetivo, el referente no ha sido histórico-socialmente el mismo. Si bien en muchos casos el hombre lucha porque se le reconozca sus DD.HH, al conseguirlos, debería sentenciar dicha victoria parcial con la legitimación de estos, así ya no solo hablaríamos de DD.HH, sino de algo ya normalizado por la ley, los derechos fundamentales. Queda en las acciones del hombre, y queda en la labor del comunicador conseguir ese espíritu de dualidad por el destierro de aquella palabra que hunde a muchos, la pobreza.



"La democracia no es una meta que se pueda alcanzar para dedicarse después a otros objetivos; es una condición que sólo se puede mantener si todo ciudadano la defiende".
                                                                                                   Rigoberta Menchú